Columna Invitada
Por Ghaleb Krame, Ph.D.*
Caveat: En este ejercicio no pretendemos hacer predicciones. Analizamos incentivos, capacidades, riesgos y escenarios. La realidad siempre puede sorprender, pero estas son las tendencias que consideramos más relevantes para las próximas semanas y meses.
Metodología: Nos reunimos tres colegas del equipo de #ReporteKrame y, tras una larga sesión de analisis semi estructurado (una especie de mini Delphi vía Zoom) llegamos a seis lecturas sobre lo que podría ser el momento más delicado de la relación bilateral en décadas.
SE ROMPIÓ LA LIGA Y SE ACABÓ LA AMBIGÜEDAD ESTRATÉGICA.
Por primera vez en la historia bilateral, el DOJ solicitó con carácter urgente la detención provisional de un gobernador, senador y otros funcionarios por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Sheinbaum lo nombró sin eufemismos: “un hecho sin precedentes”. Tiene razón.
Lo que no dijo es que esto no es el final de nada: es el punto de partida de una fase mucho más dura y explícita. El discurso lo escaló hacia la “ultraderecha” (muy probablemente refiriéndose al movimiento MAGA) y alineándose de facto con el partido Demócrata.
LA NARRATIVA DE WASHINGTON NO ES CONTRA MÉXICO. ES CONTRA LOS FTOs Y QUIENES LOS PROTEGEN.
Aquí está la trampa discursiva que México no ha logrado romper. EE.UU. no necesita declarar una guerra al país. Le basta con sostener que su conflicto es exclusivamente contra organizaciones designadas como terroristas (FTOs) y contra los funcionarios, o ex funcionarios, que les dan cobijo del nivel que se argumente que hayan sido electos “democráticamente”. Esa distinción les da cobertura legal, apoyo político interno y legitimidad internacional. México responde defendiendo soberanía.
El problema real no es contra México ni contra los mexicanos de a pie. Es contra los cárteles y sus nexos con un narco-gobierno. Esa diada es la que Washington está señalando.
EL RIESGO MÁS GRAVE: MORENA SEÑALADA COMO PARTIDO VINCULADO AL NARCO.
Este es el riesgo más grave que enfrenta México en este momento. La probabilidad de que Morena, o sectores importantes dentro de ella, sea señalada como organización vinculada a FTOs está más alta que nunca.
Y aquí está lo más preocupante: no se necesita aprobación del Congreso para avanzar. La administración estadounidense podría actuar con rapidez a través de una orden ejecutiva o mediante designaciones del Departamento de Estado y sanciones del Tesoro.
La narrativa del “narco-partido” ya está fuertemente instalada en la oposición mexicana y en sectores republicanos. Si la evidencia contra más funcionarios se consolida y se hace pública, este riesgo pasará de ser puramente retórico a tener consecuencias muy concretas: sanciones financieras, escrutinio bancario severo, dificultades para las remesas y un golpe directo a la inversión y el empleo.
Al final, quienes pagarían el precio más alto serían millones de familias mexicanas que nunca pidieron ni apoyaron ningún pacto con el narco.
NO SON SOLO 10. LA LISTA ES MÁS LARGA.
Según, el desliz casi freudiano, “vienen por unos, luego por otros” y lo que se ha filtrado de la reunión privada con Markwayne Mullin, Rocha Moya es solo el primer escalón. La estrategia es metódica y secuencial: se empieza por los casos de mayor exposición política, se construye precedente jurídico y se avanza hacia arriba. Cada semana que México no actúa con decisión propia es una semana que Washington aprovecha para fortalecer expedientes y agregar nombres. El silencio no compra tiempo. Lo consume.
EL TIEMPO ES EL ACTIVO MÁS ESCASO.
Las midterms de noviembre marcan el reloj real. Trump necesita victorias narrativas concretas en el eje fentanilo-seguridad. Esa urgencia le acota el margen y, al mismo tiempo, le da a México una ventana de negociación. El discurso de hoy, al enmarcar la presión como intervencionismo de la ultraderecha, busca generar fricción interna en EE.UU. y activar a la coalición progresista que ya demostró músculo en las protestas “No King”. Movimiento inteligente. Pero el tiempo político no detiene aranceles ni protege el empleo de la gente común.
EL FILO OCULTO DEL ARGUMENTO SOBERANISTA.
“Vienen por unos, luego por otros, hasta que el DOJ se vuelve el principal elector de México”. Frase exacta de Sheinbaum. Argumento legítimo y poderoso: nadie quiere que una oficina extranjera decida quién gobierna en México. Pero su fuerza depende de que el problema sea el proceso, no los hechos. Si la evidencia resulta sólida y se hace pública, este discurso quedará históricamente marcado como la defensa institucional del crimen organizado. Ese es el riesgo implícito. Enorme. Y casi nadie lo nombra.
La salida existe y la ventana se cierra rápido: que México detenga y entregue a Rocha. Eso sí sería soberanía real, no capitulación. Si no ocurre, la distinción entre gobierno mexicano y cárteles se difumina peligrosamente en el discurso político estadounidense. Y después de ese punto ya no habrá narrativa que alcance.
Los ciudadanos mexicanos nunca firmamos ese pacto con el narco. No merecemos pagar con nuestra economía, nuestra seguridad y nuestro futuro el precio de protegerlo.
* Experto en campo | Académico | Escritor sobre Seguridad Nacional y Seguridad Pública.

