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Opinion

100 DÍAS DE REFLEJOS ÁGILES Y PUENTES DE PLATA: LA ERA SALOMÓN

Columna Los Juegos

Álvaro Ramírez Velasco

Desde la madrugada del 15 de diciembre, cuando comenzó su administración, luego de un gran acuerdo de las fuerzas legislativas del Congreso del Estado, el gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina ha destacado por sus reflejos ágiles y la capacidad de construir, sin intermediarios, puentes firmes con el gobierno federal y una relación directa con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Tras el fallecimiento de Miguel Barbosa Huerta, supo Céspedes tomar de botepronto las riendas políticas y administrativas del estado, sin dubitación y sin retraso.

El escenario, además de sí complicado, que estuvo lleno de amenazas aviesas, hubiera paralizado a muchos; a Sergio no y fue bienaventurado para Puebla.

Se cumplieron la semana pasada, 100 días de gobierno de Sergio Salomón. Se ha completado una centena de jornadas intensas.

La pausa no ha estado en la agenda, que se llena de actividades: entrega de apoyos, citas con integrantes del gabinete de Estado en la Ciudad de México; encuentro con empresarios, docentes, sindicatos, productores y productoras, estudiantes, mujeres, gremios y un largo etcétera.

Han sido 100 días que bien pueden parecer tres veces más, por la intensidad.

Un dato lo muestra: en materia del Campo Poblano, ha entregado 35 mil apoyos directos en los 217 municipios, con una inversión de 650 millones de pesos.

Los datos son de la Secretaría de Desarrollo Rural (SDR), que encabeza Ana Laura Altamirano Pérez.

En el recuento de la intensidad, está la referencia política también. Acompañó Sergio Salomón Céspedes al presidente Andrés Manuel López Obrador en la concentración, en el zócalo de la capital del país, por el 85 Aniversario de la Expropiación Petrolera.

Pero no ha sido sólo lo presencial, sino también lo ideológico: ha sido prácticamente el único mandatario estatal que ha sabido respaldar en las coyunturas a López Obrador, en la coincidencia y defensa ideológica soberana, como en el caso del diferendo reciente con legisladores estadounidenses republicanos -por poner un ejemplo-, de lengua larga y declaraciones ofensivas.

También en lo estratégico ha sabido tejer, como aliado, con todos, aquí y en la Ciudad de México.

Ha estado justo y con la mano extendida con la jefa de Gobierno de la capital nacional, Claudia Sheinbaum Pardo, lo mismo que con el titular de Gobernación federal, Adán Augusto López Hernández.

En casa, ha sido Sergio un salomónico líder, sin injerencias ni sesgos, en estos tiempos de desbocados intereses.

Todo lo anterior fue reconocido con unanimidad simbólica de las clases políticas y social el viernes pasado, en una comida que reunió a actores por igual, sin reparar en escalas cromáticas de afinidades ni fobias.

Quedó claro que es el máximo líder político en el estado.

Ni regateos ni dudas.

La mano extendida también está firme y alerta.