Aunque las lluvias han comenzado a impactar diversas regiones del país, las altas temperaturas continúan cobrando vidas. En apenas una semana, 13 personas murieron por afectaciones relacionadas con el calor, con lo que la cifra acumulada durante la actual temporada ascendió a 121 defunciones en 19 estados, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud.
Del total de fallecimientos registrados hasta la semana epidemiológica 34, 116 personas murieron a consecuencia de un golpe de calor y otras cinco por deshidratación, informó la dependencia federal en su reporte semanal sobre daños a la salud asociados con temperaturas naturales extremas.
La cifra refleja que, pese a los cambios en las condiciones climáticas y a la presencia de lluvias en distintas zonas del territorio nacional, los efectos del calor extremo siguen representando un riesgo sanitario considerable, particularmente en entidades donde las temperaturas se han mantenido en niveles elevados durante varios meses.

Baja California encabeza la lista de estados con el mayor número de muertes, al acumular 51 defunciones, una cifra que representa una parte importante del total nacional. Le siguen Sonora, con 22 fallecimientos, y Veracruz, con ocho, entre las entidades con mayor número de víctimas.
Además de los fallecimientos, las autoridades sanitarias han contabilizado 2 mil 140 casos de personas atendidas por afectaciones relacionadas con las altas temperaturas durante la actual temporada de calor.
El golpe de calor es la principal causa de atención médica, con mil 166 casos registrados. En este indicador, Tabasco concentra el mayor número de pacientes, con 124 casos, seguido de Baja California, con 121, y Sonora, con 114.
La deshidratación ocupa el segundo lugar entre las afectaciones, con 901 personas atendidas, mientras que otras 73 personas sufrieron quemaduras relacionadas con la exposición a temperaturas extremas.

La actual temporada de calor inició en marzo y está prevista para concluir durante la primera semana de octubre, por lo que las autoridades mantienen el monitoreo sobre las afectaciones a la salud.
El aumento de las defunciones evidencia que el calor extremo sigue siendo un problema de salud pública, incluso en un periodo marcado por lluvias y fenómenos meteorológicos en distintas regiones del país. Los datos también muestran que el impacto no se limita a molestias temporales: el golpe de calor y la deshidratación continúan provocando cientos de atenciones médicas y más de un centenar de muertes durante la temporada.
Con 121 personas fallecidas, el balance sanitario vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de amplios sectores de la población frente a las temperaturas extremas y la necesidad de reforzar las medidas de prevención, atención oportuna y protección de las personas expuestas a condiciones de calor prolongado.


