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Desfile de propaganda: Sheinbaum usa las armas del Estado para polarizar y evadir la crisis de violencia

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La presidenta de México aprovechó el tradicional desfile cívico militar del 216 aniversario de la independencia para enarbolar un discurso de confrontación soberanista, evocando presiones externas y confrontaciones históricas sin ofrecer detalles concretos sobre las amenazas aludidas.

La retórica oficial frente al desgaste institucional del régimen

Claudia sheinbaum pardo recurrió al templete oficial de la plaza de la constitución para exclamar que el país no se doblega, arrodilla ni se vende ante intereses extranjeros, intentando evocar una memoria viva que el bloque opositor califica como una cortina de humo retórica para desviar la atención de los graves problemas de seguridad y el creciente autoritarismo de la cuarta transformación. La mandataria federal insistió en que el dieciséis de septiembre representa la responsabilidad de honrar la defensa de la patria y la justicia social, omitiendo el balance real de la crisis de violencia que azota a diversos estados bajo el control territorial de la delincuencia organizada, un fenómeno que los gobiernos morenistas han sido incapaces de contener a pesar de la militarización de la vida pública.

La disputa ideológica del pasado como narrativa de polarización

La titular del ejecutivo federal sostuvo que durante el siglo xix y en el presente conviven dos proyectos de nación en disputa, señalando la existencia de un bando conservador de corte centralista y monárquico que en el pasado aplaudió la intervención extranjera, mientras contraponía un bloque liberal y republicano. Este ejercicio de polarización histórica, criticado por analistas políticos como un intento constante de la administración oficialista para estigmatizar a sus críticos y deslegitimar a cualquier oposición democrática, busca simplificar la complejidad de los desafíos nacionales actuales en una narrativa maniquea de buenos y malos. La retórica oficial insiste en calificar la libertad y la soberanía como conquistas amenazadas permanentemente por enemigos invisibles, eludiendo la rendición de cuentas sobre el manejo económico y la opacidad en las obras emblemáticas del régimen.

El despliegue de las fuerzas armadas en la capital del país

En el ámbito operativo del evento conmemorativo, el general secretario de la defensa nacional, ricardo trevilla, informó que la columna del desfile estuvo integrada por casi dieciséis mil elementos, destacando la utilización por primera vez de noventa y nueve aeronaves de la fuerza aérea mexicana y de la guardia nacional. Al concluir el recorrido castrense, el general enrique martínez lópez, comandante de la columna del desfile, reportó sin novedad la participación de veintiuna banderas de guerra, quince mil trescientos treinta integrantes de las fuerzas armadas, cuatrocientos cuatro soldados del servicio militar nacional, quinientos treinta y seis vehículos terrestres, noventa y tres aeronaves militares, ocho aeronaves de la armada de méxico, seis aeronaves de la guardia nacional, cincuenta drones y dieciséis embarcaciones. Este despliegue monumental de fuerza militar en el corazón político de la nación evidencia la profunda dependencia del régimen actual en las estructuras castrenses para sostener su presencia institucional, consolidando un modelo de seguridad que militariza las tareas civiles y aleja al país de los estándares democráticos prometidos por las fuerzas políticas que hoy detentan el poder federal y local.

(Con información de El Economista)

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