Diálogo informal en la asamblea general de la ONU
La reunión entre Donald Trump y Delcy Rodríguez se celebró durante una recepción organizada por el mandatario estadounidense al margen de la Asamblea General de la ONU, marcando el primer viaje de la funcionaria a Estados Unidos desde la captura de Nicolás Maduro en enero. Las conversaciones se centraron en la reestructuración de la deuda soberana de la nación sudamericana, un proceso calificado por el secretario de Estado, Marco Rubio, como un paso clave para que Venezuela tenga éxito tras años de impago, sanciones y aislamiento internacional.
Pasivos millonarios y aislamiento financiero prolongado
Venezuela y PDVSA acumulan unos 60,000 millones de dólares en bonos pendientes en situación de impago desde el año 2017, mientras que los analistas estiman que el pasivo total, incluyendo laudos arbitrales e intereses acumulados, oscila entre los 150,000 y los 200,000 millones de dólares. El gobierno venezolano lleva años sin publicar estadísticas exhaustivas sobre su deuda, y las sanciones impuestas en 2017 aislaron en gran medida al país del sistema financiero occidental, obstaculizando cualquier intento previo de normalización económica.
Presión por cambios políticos y financiamiento multilateral
Washington presionó por un cambio político y señaló que el proyecto actual debe culminar en elecciones libres y justas, a pesar de las críticas de sectores que acusan a la administración estadounidense de marginar a la oposición en favor de acuerdos petroleros e inversiones. Paralelamente, la delegación encabezada por Rodríguez ha mantenido conversaciones en Nueva York sobre energía, minería y deuda con funcionarios estadounidenses, prestamistas multilaterales y empresas, destacando la gestión del director del Banco Interamericano de Desarrollo para lograr la aprobación de un préstamo de 2,500 millones de dólares para Venezuela.
(Con información de Reuters)


