CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 26 (XPFM).- La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a defender la reforma constitucional que busca impedir que personas con doble nacionalidad puedan aspirar a la Presidencia de México, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México sin renunciar previamente a la otra ciudadanía. Su argumento central: quien encabece un gobierno debe tener como única lealtad institucional a México.
“Ningún presidente puede tener dos banderas o dos pueblos”, sostuvo la mandataria al explicar nuevamente su propuesta. Sheinbaum ha insistido en que la reforma no busca impedir que los mexicanos tengan dos o más nacionalidades, sino establecer una condición para quienes pretendan ocupar los principales cargos ejecutivos del país.
La iniciativa plantea modificar los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución para exigir que quienes aspiren a la Presidencia, gubernaturas o la Jefatura de Gobierno sean mexicanos por nacimiento y, si cuentan con otra nacionalidad, renuncien a ella antes de solicitar su registro como candidatos. También propone prohibir, durante el ejercicio del cargo, el uso de documentos de identidad extranjeros o recurrir a la protección diplomática de otro Estado.
Sheinbaum ha llevado la discusión al terreno de la soberanía nacional y ha cuestionado públicamente a quienes se oponen a la reforma. “¿A quién representas?”, planteó, al sostener que un Presidente o gobernador con doble nacionalidad podría enfrentar un conflicto de intereses frente a otro país. La mandataria también ha rechazado que la medida quite derechos a los mexicanos que poseen más de una ciudadanía: podrán conservarlas, pero tendrían que renunciar a las demás si desean competir por esos cargos.
El planteamiento ha generado controversia precisamente porque afecta a un sector amplio de mexicanos con vínculos familiares o de nacimiento en otros países. La propia Presidencia reconoce que tener doble o incluso triple nacionalidad no constituye, por sí mismo, una prohibición; la restricción se aplicaría únicamente a quienes busquen encabezar los gobiernos federal o estatales.

La reforma fue presentada por el Ejecutivo federal el 1 de septiembre y la Cámara de Diputados la aprobó el 22 de septiembre, antes de enviarla al Senado como cámara revisora. El proyecto permanece ahora en el proceso legislativo del Senado, donde deberá ser discutido y, en su caso, aprobado para continuar con el procedimiento de reforma constitucional.
Para la Presidenta, quien aspire a gobernar México debe tener una sola nacionalidad; sus críticos, en cambio, han cuestionado que la doble ciudadanía pueda utilizarse como criterio para limitar el acceso a cargos de elección popular. La decisión final dependerá del proceso legislativo que todavía debe desahogarse en el Senado y, posteriormente, en los congresos estatales.
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