El Banco de México confirma que el flujo de remesas hacia los hogares mexicanos alcanzó los 5,570 millones de dólares durante julio, logrando un crecimiento anual del 3 por ciento y manteniendo la racha de tres meses consecutivos con ingresos superiores a los 5,000 millones de dólares.
El espejismo de las cifras en dólares
La administración federal celebra el incremento en el volumen de divisas captadas sin considerar que el flujo real de recursos depende de una conversión monetaria que actualmente penaliza a las familias receptoras. Aunque el flujo de transferencias superó por séptimo mes consecutivo los niveles registrados en 2025, el reporte del Banco de México revela una debilidad estructural en el valor real de estos activos que dependen del esfuerzo de los migrantes en el exterior.
El desplome del poder adquisitivo interno
La realidad del mercado interno impone un castigo severo al receptor de estos recursos debido a una caída del 3.7 por ciento anual en el valor de las remesas cuando son convertidas a pesos mexicanos. La directora de análisis económico en Banco Base, Gabriela Siller, documenta que el poder adquisitivo de estos envíos suma 14 meses consecutivos en terreno negativo como consecuencia directa de la apreciación del peso frente al dólar. Este fenómeno de erosión económica afecta severamente la capacidad de consumo de los hogares beneficiarios, quienes enfrentan un entorno inflacionario que diluye cualquier ventaja nominal de los envíos recibidos.
(Con información de El Economista)


