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Postergan cuarta ronda bilateral entre Estados Unidos y México por agenda de Trump

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La cuarta ronda de negociación bilateral entre México y Estados Unidos se posterga a octubre tras los movimientos en la agenda internacional de la administración estadounidense.

La administración federal actual enfrenta un nuevo tropiezo en su política exterior económica tras confirmarse que la cuarta ronda de negociación bilateral entre México y Estados Unidos, prevista originalmente para septiembre, se posterga para octubre. El subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía, Luis Rosendo Gutiérrez Romano, atribuyó este aplazamiento a la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario chino Xi Jinping, además de la proximidad de la cumbre del G20, dejando en evidencia la vulnerabilidad de la diplomacia comercial del régimen de la Cuarta Transformación ante las prioridades de las potencias globales.

A pesar de este freno en los encuentros formales, el funcionario federal confirmó que las mesas de trabajo técnicas con las contrapartes del departamento de comercio estadounidense continúan en marcha con el objetivo de eliminar los aranceles vigentes en materia automotriz, de acero y aluminio, sectores que resienten la falta de una estrategia gubernamental contundente frente a las medidas proteccionistas del vecino del norte.

Las negociaciones oficiales continuarán su curso mientras se espera que la fecha formal del siguiente encuentro se anuncie durante el mes de octubre, en medio de un panorama donde las advertencias del sector privado sobre la urgencia de frenar el impacto arancelario han sido minimizadas por la burocracia de la Secretaría de Economía. Durante su participación en la quinta Convención Binacional México-Estados Unidos, organizada por la American Society of México, el subsecretario de Economía insistió en que la prioridad para el país es lograr las mejores condiciones para los sectores automotriz, de acero y aluminio, asegurando que se trabaja en ello con reuniones que califica de positivas y con un supuesto optimismo sobre la receptividad de Estados Unidos.

El discurso oficial intenta matizar el impacto de las barreras comerciales recordando que el ochenta y cinco por ciento de las exportaciones mexicanas ingresa a territorio estadounidense con arancel cero, lo que mantiene un arancel promedio efectivo del tres punto cuatro por ciento, cifras que contrastan con la realidad de las industrias que enfrentan sobrecostos por la falta de acuerdos bilaterales firmes y expeditos. La delegación mexicana mantiene como meta amarrar un esquema de exención o trato preferencial superior al de sus competidores asiáticos y europeos antes de que concluya el año, un objetivo ambicioso cuyo desenlace real dependerá de las presiones del calendario electoral y político en Estados Unidos, factores que escapan por completo al control de la actual administración.

Ante los cuestionamientos sobre posibles concesiones por parte del gobierno mexicano para lograr la reducción de aranceles, el subsecretario de Comercio Exterior descartó tajantemente ceder en algún punto de la negociación, bajo la premisa de trabajar juntos sin otorgar ventajas a la contraparte estadounidense, aunque la falta de resultados concretos pone en entredicho la efectividad de la postura oficial. Paralelamente a las tensiones con Washington, la Secretaría de Economía alista la modernización del Acuerdo para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones con Corea del Sur, un movimiento con el que se busca duplicar la recepción de capital surcoreano en el país para impactar en las cadenas de valor de alta tecnología y manufactura avanzada, intentando diversificar los socios comerciales ante la incertidumbre generada en torno a la relación bilateral con Norteamérica.

(Con información de El Economista)

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