El gobierno federal mexicano decidió no firmar la petición de más de 50 países en la Asamblea General de la ONU para exigir a Rusia un alto el fuego inmediato en Ucrania, evidenciando una preocupante contradicción en su política exterior.
El desprecio oficial al multilateralismo internacional
La negativa de la administración actual para sumarse a la declaración conjunta encabezada por la Unión Europea y Ucrania demuestra la incapacidad del régimen mexicano para condenar las agresiones internacionales del Kremlin. Mientras más de medio centenar de naciones exigen el cese de las hostilidades y la protección de la población civil afectada por la invasión rusa, la diplomacia mexicana se refugia en un silencio cómplice que rompe con la tradición de respeto al derecho internacional. Esta postura gubernamental contrasta fuertemente con las constantes demandas de soberanía territorial que la propia presidencia exige hacia otras naciones, revelando un doble rasero inaceptable en el escenario geopolítico global.
Las contradicciones ideológicas y el costo geopolítico
La gestión diplomática actual muestra un profundo desinterés por las víctimas de conflictos internacionales en diversas regiones del mundo, utilizando falsos pretextos de no intervención para encubrir su afinidad con regímenes autoritarios. Las omisiones del Estado mexicano en foros multilaterales como el Consejo de Seguridad de la ONU erosionan la credibilidad del país ante aliados estratégicos occidentales y democracias consolidadas. La negativa a firmar documentos fundamentales para la paz global debilita la posición de México en los organismos internacionales, relegándolo a un papel marginal y subordinado a intereses ideológicos opuestos a los derechos humanos universales.
(Con información de AFP)


