La Comisión Europea propuso una normativa estricta que obliga a los centros de datos a revelar públicamente su eficiencia energética e hídrica ante la creciente presión sobre los recursos naturales y la infraestructura eléctrica del bloque comunitario.
El ambicioso plan tecnológico europeo frente al reto ambiental
La Unión Europea pretende triplicar la capacidad de sus centros de datos en los próximos siete años con la intención de respaldar el rápido desarrollo de la inteligencia artificial y disminuir la dependencia tecnológica de las grandes corporaciones estadounidenses. Este incremento proyectado en la capacidad operativa genera serias advertencias sobre una posible sobrecarga en las redes eléctricas europeas, el agotamiento acelerado de los recursos hídricos y un incremento drástico en las emisiones de dióxido de carbono si no se implementan mecanismos de control rigurosos sobre las enormes instalaciones tecnológicas.
El nuevo sistema de clasificación y etiquetado para operadores tecnológicos
Para incentivar la construcción de infraestructura más sostenible, la Comisión Europea introdujo un sistema de clasificación de las instalaciones que busca aportar mayor transparencia al sector tecnológico. Aunque la normativa no establece límites absolutos al consumo de energía y agua ni exige a los centros revelar el volumen total de su gasto energético, impone la obligación directa a los operadores de instalaciones con una capacidad de 500 kilovatios de hacer pública su eficiencia mediante un etiquetado oficial diseñado por la propia unión.
Las exigencias de transparencia sobre el agua y la reutilización energética
Los centros de datos operativos también deberán reportar datos precisos sobre la relación existente entre su consumo de agua y los niveles de estrés hídrico específicos de la zona geográfica donde operan, además de transparentar su capacidad para aportar beneficios al sistema energético local a través de prácticas como la reutilización del calor residual generado por los servidores. Esta nueva etiqueta europea se perfila como la fase previa al establecimiento de normas mínimas obligatorias que regularán de forma definitiva la eficiencia energética e hídrica de toda la infraestructura digital en el continente.
El panorama actual del consumo eléctrico y el futuro de la capacidad digital
Actualmente, los centros de datos absorben aproximadamente el 2,5 por ciento del consumo eléctrico total de la Unión Europea, según datos revelados en un informe institucional publicado en junio. Se prevé que esta proporción se eleve sustancialmente debido a que la capacidad de almacenamiento y procesamiento de los centros de datos europeos deberá duplicarse con creces hacia el año 2030, alcanzando una cifra de 28 gigavatios frente a los 12 gigavatios registrados el año previo. Los estados miembros de la Unión Europea y los legisladores comunitarios cuentan ahora con un plazo de dos meses para presentar objeciones a las nuevas normas antes de su entrada en vigor definitiva.
(Con información de Reuters)


