El vicepresidente estadounidense JD Vance matizó los plazos de Donald Trump sobre el conflicto en Teherán, señalando que la guerra entrará en una etapa distinta orientada a impedir la reconstrucción militar iraní.
El cambio en la estrategia militar norteamericana
La administración de Estados Unidos transita hacia un enfoque operativo donde el objetivo principal radica en evitar la reposición de capacidades bélicas en territorio persa tras el cierre de las primeras acciones de hostilidad. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha afirmado este martes que la guerra de Irán entrará en una fase muy diferente dentro de un par de meses, introduciendo así un nuevo matiz sobre la afirmación del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, de que el conflicto terminará justo después de las elecciones de medio mandato estadounidenses, las midterms, que tendrán lugar el 3 de noviembre. Ante este escenario, la lectura de los tiempos políticos y militares muestra discrepancias en los pronósticos de la cúpula norteamericana, aunque coinciden en la alteración inminente de la dinámica bélica. No podemos predecir el futuro, pero creo que el presidente está en lo cierto al decir que esto entrará en una fase muy diferente dentro de un par de meses, ha respondido Vance en una entrevista con el diario en línea New York Post, en alusión al calendario esbozado por Trump, que situó el fin de la guerra justo después de las midterms o incluso antes. De cualquier modo, el número dos del Ejecutivo estadounidense ha subrayado que Trump, además de presidente, es también el comandante en jefe, por lo que es quien determina cuándo comienzan y cuándo terminan los conflictos.
Las etapas del conflicto según la vicepresidencia
El desglose de las operaciones en curso expone un finiquito de las acciones destructivas iniciales para dar paso a un mecanismo de contención y estabilidad regional. En realidad, esto consta de dos fases, y la primera ya ha concluido, ha manifestado Vance, argumentando que la primera fase consistía en destruir el programa nuclear de Irán, desmantelar su capacidad militar convencional y acabar con su capacidad de proyectar poder tal como lo hacían hace apenas un par de años. Sobre este fundamento, la continuidad de la estrategia responde a la necesidad de bloquear cualquier intento de rearme por parte del régimen iraní. La segunda fase, ha explicado, consiste en garantizar que no puedan reconstruirse y tratar de mantener la mayor estabilidad mundial posible tras todo ello. Si bien el vicepresidente no ha concretado en qué fase se encuentra ahora el conflicto ni cuál comenzaría en noviembre según sus cálculos, sí ha subrayado que Estados Unidos no está llevando a cabo operaciones agresivas actualmente, marcando una pausa aparente en la ofensiva directa mientras se consolida el nuevo estatus geopolítico en el golfo Pérsico y las rutas marítimas internacionales.
El control de las rutas comerciales y las tensiones en el estrecho
La narrativa oficial de Washington contrasta con los reportes de incidentes en las vías de navegación y los ataques denunciados por Teherán en zonas estratégicas para el comercio global. Simplemente no lo estamos haciendo, ha remarcado el funcionario norteamericano, tras asegurar entender perfectamente que exista cierta impaciencia entre los estadounidenses al respecto de las hostilidades. Lo que sí sucede es que los iraníes disparan ocasionalmente contra buques comerciales, aunque por lo general sin éxito, ha acusado, pese a que, por contra, las autoridades iraníes han denunciado en los últimos días ataques de Estados Unidos contra un mercante y varias embarcaciones más en el estrecho de Ormuz, sobre el que ha asegurado, sin citar fuentes, que ha recuperado un nivel de tráfico muy superior al 50% de lo habitual pese al bloqueo estadounidense y las restricciones iraníes. Las palabras de Vance sobre una nueva fase de la guerra de Irán dentro de dos meses llegan después de que Trump haya estado incidiendo en que el conflicto terminará tras las midterms o, según afirmó el pasado jueves, tal vez antes, evidenciando las fricciones discursivas en la cumbre del poder en Washington de cara a los comicios legislativos de noviembre.
(Con información de Europa Press)


