La tecnología desarrollada por la Secretaría de Ciencia amplía el monitoreo oceánico en tiempo real para otorgar un margen preventivo de hasta una semana frente a los ciclones tropicales.
México despliega un nuevo sistema de observación meteorológica y oceánica diseñado para anticipar la formación de huracanes con una semana de anticipación, ampliando el margen operativo para la toma de decisiones institucionales.
Innovación tecnológica y soberanía científica aplicada al clima
La plataforma meteorológica multiplica por treinta las observaciones en tiempo real mediante la integración de capacidades científicas nacionales.
La herramienta tecnológica forma parte de los proyectos estratégicos impulsados por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. La titular de la dependencia, Rosaura Ruiz Gutiérrez, confirmó la puesta en marcha de esta infraestructura que multiplica por treinta la capacidad de observación en tiempo real. El desarrollo científico involucró al Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, además de un instituto de la UNAM y otras entidades académicas del país.
El modelo operativo no busca precisar con absoluta exactitud el punto de impacto milimétrico con siete jornadas de anticipación, sino robustecer los flujos de información técnica para identificar riesgos con mayor holgura. Según los lineamientos del Centro Nacional de Prevención de Desastres, transformar los datos científicos en decisiones administrativas resulta indispensable para activar protocolos de resguardo poblacional y salvaguardar la infraestructura crítica en las zonas vulnerables del territorio nacional.
La prueba operativa con el huracán Polo en Baja California Sur
El huracán Polo evaluó con éxito la plataforma al tocar tierra como categoría 2 con vientos sostenidos de 175 kilómetros por hora.
La capacidad predictiva del nuevo sistema encontró su primera validación empírica durante el paso reciente del huracán Polo, fenómeno que tocó tierra cerca de la medianoche del 29 de septiembre en las inmediaciones de Las Barrancas, dentro del municipio de Comondú, en Baja California Sur. El meteoro ingresó a territorio nacional clasificado como huracán categoría 2, registrando vientos máximos sostenidos de 175 kilómetros por hora y rachas que alcanzaron los 205 kilómetros por hora.
Antes del impacto, la movilización institucional abarcó la habilitación de 169 espacios destinados a refugios temporales. Las secretarías de la Defensa y de Marina desplegaron más de 6,900 elementos, respaldados por vehículos terrestres, embarcaciones y aeronaves no tripuladas. Tras cruzar la entidad sudcaliforniana, el ciclón avanzó hacia Sonora, ubicándose la mañana del 29 de septiembre a 20 kilómetros al sur de Guaymas como huracán categoría 1, con vientos sostenidos de 120 kilómetros por hora y rachas de 150 kilómetros por hora. Durante la evaluación oficial, la coordinación nacional reportó saldo blanco y la permanencia de cerca de 700 personas en los albergues habilitados.
Vigencia de la amenaza y la trayectoria del huracán Rachel
El ciclón Rachel se intensificó a categoría 2 en el océano Pacífico, manteniendo en alerta a cuatro entidades del occidente y noroeste.
La consolidación operativa de la plataforma ocurre mientras el territorio nacional afronta la presencia simultánea de otro meteoro en la cuenca del Pacífico. El aviso emitido por el Servicio Meteorológico Nacional documentó que Rachel evolucionó a huracán categoría 2, localizándose a 370 kilómetros al sur de Cabo San Lucas, Baja California Sur, y a 430 kilómetros al oeste-suroeste de Cabo Corrientes, Jalisco. El sistema presentó vientos máximos sostenidos de 155 kilómetros por hora, rachas de 195 kilómetros por hora y un desplazamiento hacia el oeste-noroeste a 9 kilómetros por hora.
La circulación del meteoro detonó pronósticos de precipitaciones intensas en el sur de Baja California Sur, además de las regiones central y sur de Sinaloa, Nayarit y el oeste de Jalisco. Asimismo, las autoridades emitieron alertamientos por la presencia de oleaje elevado de entre cuatro y seis metros en las costas sudcalifornianas, y de tres a cuatro metros en las costas de Sinaloa, Nayarit y Jalisco. Esta secuencia de fenómenos confirma la criticidad de los meses de septiembre y octubre en el ciclo hidrometeorológico nacional.
(Con información de El Economista)


