Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos prevén firmar este martes un acuerdo en la Asamblea General de la ONU en Nueva York para situar la seguridad del Ártico bajo la supervisión de la OTAN.
El trasfondo geopolítico y la presión estadounidense
La formalización de este entendimiento llega después de meses de intensas presiones por parte del presidente Donald Trump, quien había manifestado que Estados Unidos tendría que controlar Groenlandia y en determinados momentos se había negado a descartar el uso de la fuerza militar o económica para adquirir este territorio danés semiautónomo. Las advertencias de la administración estadounidense, que alcanzaron su punto álgido en enero, desencadenaron una profunda crisis diplomática en el seno de la OTAN y empujaron tanto a Dinamarca como a Groenlandia a entablar negociaciones directas con Washington para calmar los ánimos y buscar una salida diplomática. El ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, detalló que el pacto se estructurará de tal forma que la responsabilidad de la seguridad en el Ártico no recaiga únicamente en Dinamarca o en Estados Unidos, sino que en gran medida sea la OTAN la encargada de velar por dicha región estratégica.
Las declaraciones y la postura oficial de los gobiernos involucrados
A pesar de que el texto del acuerdo no se ha hecho público oficialmente antes de su firma, el mandatario estadounidense afirmó a través de una publicación en la plataforma Truth Social que el entendimiento otorga a Estados Unidos un control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades en Groenlandia, añadiendo que ningún adversario estadounidense podría tener una base o presencia militar en la isla sin la aprobación por escrito de Washington. Por su parte, las autoridades de Dinamarca y de Groenlandia han evitado emitir comentarios directos sobre la afirmación específica del control permanente formulada por la Casa Blanca, aunque han enfatizado de manera reiterada que el documento beneficiará a la isla ártica y respetará estrictamente su soberanía. Asimismo, el jefe de la diplomacia danesa reconoció que Copenhague había invertido de forma insuficiente en la defensa de Groenlandia durante las últimas décadas y se comprometió a ampliar la presencia militar en el territorio con el respaldo de más tropas de la OTAN.
Reacciones locales y el respaldo de la alianza atlántica
Un portavoz de la OTAN manifestó el sábado que la alianza atlántica acoge con satisfacción el acuerdo, señalando que este contribuirá de manera efectiva a fomentar la seguridad, la estabilidad y la cooperación en una región de vital importancia geopolítica. El ministro danés Lars Lokke Rasmussen viajó a Nueva York durante la noche y se negó a ofrecer detalles específicos sobre el contenido del documento, aunque recordó que desde el principio existió la disposición de tomar en cuenta los legítimos intereses de seguridad de Estados Unidos. En el ámbito local groenlandés, el Gobierno ha tratado de tranquilizar a la opinión pública ante las dudas generadas por las negociaciones. En este sentido, Erik Jensen, un diputado de la oposición en Groenlandia, aseguró en su cuenta de Facebook que había tenido acceso a la lectura del borrador del acuerdo y afirmó sentirse tranquilo y sin preocupaciones, destacando que el ministro de Asuntos Exteriores de la isla estaba gestionando el asunto de forma adecuada. Hasta el momento, las partes no han revelado detalles clave sobre si este nuevo entendimiento modifica el tratado de defensa firmado en el año 1951, el cual constituye la base jurídica histórica de la presencia militar estadounidense en territorio groenlandés.
(Con información de Reuters)


