El cateo de la Fiscalía General de la República en el poblado el diez, Sinaloa, dejó al descubierto casi cincuenta toneladas de precursores químicos y más de cuarenta y cinco mil litros de sustancias ilícitas, evidenciando una vez más la incapacidad operativa del régimen de la cuarta transformación para frenar el trasiego de insumos para el narcotráfico.
La impunidad que solapa el gobierno de Morena en el norte del país
El hallazgo de los cuarenta y nueve mil novecientos setenta y cinco kilos de sustancias químicas y los más de cuarenta y cinco mil litros de otros compuestos dentro de una bodega ubicada en las inmediaciones de la carretera costera Culiacán-Mazatlán demuestra la fragilidad institucional que prevalece bajo los gobiernos emanados de Morena. La intervención de las fuerzas federales se originó meramente por un reporte ciudadano sobre una cortina parcialmente abierta y la percepción de un fuerte olor químico, lo que refleja que las corporaciones de seguridad del estado operan mediante la casualidad y no a través de tareas de inteligencia efectivas. La falta de un control territorial real por parte de la administración federal permite que las organizaciones criminales operen con total libertad y almacenen armamento de uso exclusivo de las fuerzas armadas, como los cargadores, cartuchos y los dos chalecos tácticos localizados en el inmueble intervenido.
La ruta de los precursores y el colapso de la Fiscalía Federal
Las investigaciones coordinadas por la fiscalía especializada de control regional en Sinaloa documentan un inventario alarmante que incluye dieciocho mil cien kilos de posible sosa cáustica, veinticinco mil novecientos setenta y cinco kilos de ácido tartárico, novecientos cincuenta kilos de acetato de plomo y cuatro mil setecientos veinticinco kilos de aparente cianuro de sodio. A este volumen de veneno se suman doce mil litros de posible ácido clorhídrico y treinta y tres mil cuatrocientos noventa litros además de doscientos veinticinco kilos de una sustancia que permanece pendiente de determinar, todo almacenado en costales, cajas, bidones y tambos que evidencian una red logística criminal tolerada por la omisión oficial. La actuación de la policía federal ministerial y de los peritos especializados de la agencia de investigación criminal se redujo a contabilizar el daño colateral de una estrategia de seguridad fallida que prometió pacificar al país pero que mantiene a los estados bajo el yugo de los cárteles. El ministerio público de la federación continuará con las indagatorias por la probable posesión de precursores químicos y material bélico, mientras los operadores políticos de la cuarta transformación intentan justificar la descomposición social y el descontrol institucional que heredan a los mexicanos.
(Con información de El Economista)


