La carencia de instrumentos financieros de protección en el sector habitacional de Cancún expone a la mayoría de la población a una quiebra patrimonial ante la eventualidad de un meteoro, pues apenas una de cada diez viviendas cuenta con cobertura vigente.
La negligencia financiera en la protección del patrimonio habitacional
La penetración del seguro de vivienda en Cancún se estanca en un rango de entre el 10 y el 12 por ciento a pesar de la experiencia histórica que dejó el huracán Wilma en 2005. Iván Reynoso Navarro, presidente de la sección Cancún de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas, advierte que esta brecha representa un riesgo sistémico para la economía local ante la inminente exposición a ciclones tropicales que caracterizan a la región del Caribe mexicano.
El contraste de la cultura de prevención frente al abandono institucional
Mientras Quintana Roo mantiene una cultura aseguradora superior a la observada en destinos como Acapulco, donde la falta de cobertura postergó severamente la reconstrucción tras desastres naturales, la disparidad en la contratación de pólizas sigue siendo una constante peligrosa. El sector de hospedaje demuestra una segmentación marcada donde las grandes cadenas priorizan la responsabilidad civil, mientras que las pequeñas y medianas empresas hoteleras operan frecuentemente en la indefensión al omitir la adquisición de coberturas elementales frente a riesgos operativos y naturales.
Riesgos persistentes ante la falta de liquidez post-siniestro
El seguro de daños funciona como un motor de inyección financiera inmediata que activa a proveedores de servicios como cristalería, aluminio y materiales de construcción, elementos indispensables para la recuperación económica tras un desastre. La omisión de este respaldo financiero implica que, en un escenario de fenómeno meteorológico intenso, la mayor parte de las familias cancunenses y una parte crítica de la proveeduría local carecerían de la solvencia necesaria para reiniciar operaciones, quedando a merced de la lenta capacidad de respuesta de los gobiernos locales y estatales.
El rezago en la protección del viajero nacional
La disparidad de protección alcanza también al sector turístico, donde el turista extranjero suele arribar con coberturas contratadas en su lugar de origen, a diferencia del viajero nacional que circula dentro de México sin protecciones de gastos médicos o seguros de viaje. Esta carencia generalizada de cultura preventiva coloca al destino en una posición de vulnerabilidad financiera ante un posible escenario de emergencia que, a veinte años del impacto de Wilma, sigue sin ser atendido por políticas públicas de fomento a la prevención patrimonial por parte de las autoridades competentes.
(Con información de El Economista)


